LAOS 2024
Construyendo oportunidades desde la base
En el distrito de Muang Ngoy, al norte de Laos, muchas aldeas se encuentran dispersas entre montañas y en zonas de difícil acceso. Este aislamiento hace que, para muchos niños, acudir a la escuela suponga un enorme desafío y limita seriamente sus oportunidades de desarrollo personal, educativo y social.
En esta zona, los centros escolares ya existían, pero muchos alumnos no podían ir y volver a casa cada día debido a la distancia y la dificultad de los desplazamientos. Para responder a esta necesidad, el propio colegio, junto con las familias, fue habilitando pequeñas construcciones donde los niños pudieran alojarse durante el curso.
Sin embargo, estos espacios eran muy deficientes y no reunían las condiciones mínimas de seguridad ni habitabilidad. Lejos de ser una solución adecuada, reflejaban la situación de vulnerabilidad en la que vivían muchos de estos menores.








La problemática
Los niños se alojaban en barracones improvisados, construidos con materiales frágiles como bambú, madera y chapas, levantados además en una ladera con riesgo de deslizamientos durante la época de lluvias. Estas construcciones no ofrecían protección frente al frío, la humedad ni el agua, exponiéndolos a condiciones muy duras.
Dentro de estas casas, los niños dormían, cocinaban y vivían su día a día en condiciones extremadamente precarias. Muchos de ellos cocinaban con fuego en el interior, lo que suponía un grave riesgo para su salud por la inhalación continua de humo, además de aumentar el peligro de incendios. A todo ello se sumaban otros riesgos como derrumbes.





Nuestra intervención
Ante esta realidad, desde Serendipia Project impulsamos un proyecto centrado en mejorar las condiciones de vida de estos niños: la creación de nuevos dormitorios seguros y dignos dentro del propio recinto escolar.
El proyecto consistió en la rehabilitación de dos edificios ya existentes, muy deteriorados y en desuso de aproximadamente 100 m² cada uno, adaptándolos para su uso como alojamiento. Para ello, se reforzó la estructura, se construyeron divisiones interiores, se instalaron puertas y sistemas de ventilación, y se acondicionaron los espacios para garantizar habitabilidad y seguridad.




















Impacto
Gracias a esta intervención, se crearon 25 nuevos dormitorios divididos en dos edificios (niños – niñas), que permitieron realojar a 160 alumnos en condiciones adecuadas.
Esto no solo mejoró su calidad de vida, sino que también contribuyó directamente a su bienestar, seguridad y desarrollo, reduciendo riesgos como incendios, enfermedades respiratorias o accidentes por derrumbes.








Un cambio que va más allá
Cuando un niño tiene un lugar seguro donde dormir, también tiene un espacio donde ser, crecer, y desarrollarse.
Este proyecto no trata solo de construir dormitorios, sino de abrir puertas a un futuro donde transformar la incertidumbre en estabilidad, y el riesgo en esperanza.
En cada habitación construida hay algo más que paredes: hay dignidad, protección y la posibilidad real de cambiar el día a día de muchas vidas.





